Candelario

La villa de Candelario, enclavado en un privilegiado entorno natural situado a una altitud de 1126 m. en las estribaciones de las Sierra de Gredos, en la falda de la sierra del mismo nombre y rodeada de una frondosa vegetación, bonitos valles y abruptas montañas, las cuales alcanza altitudes superiores a los 2400 m., es una bella localidad que hoy día todaví­a presenta una de las arquitecturas típicas serranas mejor conservadas que se pueden encontrar en la provincia.

La villa, Conjunto Histórico Artístico desde 1975, conserva el encanto y las particularidades que le hacen diferente a otros lugares con características similares, como su trazado urbaní­stico, que responde a las necesidades de un pueblo de montaña, compuesto por largas, empedradas y estrechas calles paralelas, atravesadas por otras perpendiculares más cortas, que se adaptan a la pendiente y por donde baja durante todo el año, a través de unas canalizaciones conocidas como regaderas, las aguas cristalinas procedentes de los diversos manantiales o neveros de la sierra, nutriéndose también de las numerosas fuentes de la localidad, o la arquitectura típica de sus edificios, con varios siglos a sus espaldas, fruto directo de una actividad económica, la industria chacinera del cerdo ibérico, como presentan las grandes casas de anchos muros y tres plantas que aun conservan su estructura original, con sus balconadas de madera, y sus batipuertas, existentes hoy todaví­a en la entrada de casi todas las viviendas de la villa.

Candelario

Pero Candelario no sólo ofrece al visitante el atractivo de su casco urbano, sino el entorno natural que lo rodea, la Sierra de Candelario, centro de atracción en invierno en la parte alta para grandes y pequeños gracias a la nieve, con sus valles cubiertos por bosques de castañoos, robles, abedules, rebollos y pinos, es un lugar de gran valor paisají­stico que invita al paseo por sus numerosas y variadas rutas de senderismo que tiene, como la Ruta de la Garganta del Oso, el Camino a La Dehesa, la Ruta al Pantano de Navamuño por Puentenueva, la ruta Candelario-La Dehesa-Pantano de Navamuño-Puentenueva-Candelario, que recorre las otras dos anteriores uniéndolas, o Camino a Llano Alto y que harán las mil maravillas de quien las recorra.

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