Muralla de Ciudad Rodrigo

Con una longitud de 2.250 metros que circunda totalmente el casco antiguo, una altura media de ocho metros, aunque en algunos tramos llega a alcanzar los trece, y un ancho de dos metros y medio, las murallas de Ciudad Rodrigo, la ciudad amurallada más importante de la provincia de Salamanca y uno de los mejores ejemplos de ciudades fortificadas en el ámbito nacional, jugaron un papel fundamental en el control de la plaza ante los árabes extremeños al principio, y ante los vecinos portugueses después, en las sucesivas guerras por el dominio de la zona, además de las diversas contiendas civiles que asolaron los reinos castellano-leoneses durante siglos.

Las murallas comenzaron a ser construidas con cal y canto en tiempos del rey Fernando II de León, durante la repoblación, posiblemente sobre antiguos muros de una cerca romana, bajo la dirección del alarife gallego Juan de Cabrera, aunque la mayor parte es obra de los siglos XIII y XIV.

La estructura que hoy podemos apreciar es, en su mayoría, medieval, aunque buena parte de ella corresponde a construcciones de los siglos XVII al XIX, modificaciones de la muralla para dotar a la ciudad de un potente sistema defensivo adaptados a las necesidades que los nuevos tratados militares imponían y a la cada vez más moderna artillería, construyendo todo el sistema de fosos, falsabragas, baluartes y revellines; sustituyendo las almenas y merlones por cañoneras; distribuyendo a lo largo de la muralla garitas de vigilancia; ampliando y pavimentando el adarve de la muralla para facilitar el acceso de los cañones y los movimientos de tropas, además de afianzar las bóvedas de las puertas del Conde, del Rey y del Sol. Las obras realizadas durante esta época dejaron la ciudad prácticamente como ahora podemos contemplarla.

En el siglo XVIII la muralla tenía 8 puertas de acceso, en la actualidad cuenta con sólo 6, siendo la Puerta de Santiago y la Puerta del Sol los dos accesos más antiguas que conserva.

  • Puerta de la Colada. Salida natural de las aguas pluviales de la ciudad. Conserva las aspilleras para el juego de cadenas. A su lado, dentro del recinto amurallado, hay un cuerpo de guardia en muy buen estado de conservación
  • Puerta de Santiago. Construida probablemente en los siglos XIII o XIV se encuentra situada al sur de la ciudad. Tuvo aspilleras para el juego de cadenas, puente levadizo y su correspondiente foso.
  • Puerta del Sol. Construida durante el reinado de Enrique II estuvo cerrada durante varios siglos, hasta el XIX en el que sería abierta nuevamente durante el reinado de Isabel II.
  • Puerta de Amayuelas y Postigo de Santa María. Se trata de dos puertas de épocas distintas. El Postigo de Santa María se abrió en el siglo XVI y en la actualidad es únicamente de acceso peatonal. La Puerta Nueva o de Amayuelas, junto al Postigo de Santa María, es de mayor tamaño, y se abrió a mediados del siglo XX para permitir el acceso al reciento amurallado de vehículos de grandes dimensiones.
  • Puerta del Conde. De las más antiguas se llama así por su situación inmediata al palacio donde vivió el Conde Rodrigo González de Girón. Cercano a ella estaba el cuerpo de guardia que hoy alberga el Centro de Interpretación de la Ruta de las Fortificaciones de la Frontera Era la puerta de salida hacia Salamanca.
  • Puerta de Santa Cruz. Puerta que abre la muralla hacia el oeste atravesando el foso y el sistema defensivo. También llamada San Vicente o de Sancti-Spíritus. Debió ser una pequeña bóveda de cañón de sillería en ambas fachadas, pero debido a su baja altura fue reconstruida y levantada su bóveda con fabrica de ladrillo.

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