Qué ver en Candelario

Toda la villa de Candelario en si, con su trazado urbanístico y su arquitectura popular magníficamente mantenida, donde la piedra, la madera y la forja son su pilar, sorprenderá al visitante al recorrer sus callejuelas, obligándole a detenerse a cada paso para que pueda contemplar con detenimiento sus distintos y numerosos atractivos bajo el susurro cadencioso del agua que proviene de la sierra y que discurre por las regaderas que recorren diversas calles de la localidad en su búsqueda del río Cuerpo de Hombre.

La villa de Candelario, la joya de la sierra de Béjar y uno de los pueblos serranos más característicos y mejor conservados al perpetuar todo el encanto de hace siglos, presenta un conjunto armonioso y equilibrado en el que destaca:

  • Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: Situada en la parte más alta del pueblo fue construida en el siglo XVII sobre los restos de otra anterior de 1329 por iniciativa del duque de Béjar.

    La iglesia, compuesta por elementos de cuatro estilos arquitectónicos bien distintos: artesanado mudéjar en la capilla mayor, retablos barrocos y churriguerescos, un Cristo de transición del románico al gótico y un rosetón de estilo gótico en su fachada, está formado de tres naves separadas por arcos de medio punto, capilla mayor, dos capillas laterales, con hermoso artesonado también, y tribuna a los pies de las naves.

    En el interior del templo, donde los arcos se decoran con bolas, como ocurre en obras del gótico final en la cercana provincia de Ávila, destaca el altar mayor, que se encuentra en la nave central y en cuyo retablo hay una alegoría de la Asunción de la Virgen María, y que presenta una cubierta artesonada de estilo mudéjar de lazo ataujerado. Las naves laterales disponen ricos altares, el de los Sagrados Corazones; Santa Ana, patrona del pueblo, o el del Cristo de la Misericordia. Entre los numerosos retablos sobresale uno, el dedicado a los Mártires, obra de talla y pincel sobre tabla del siglo XVI. Los escudos de los Zúñigas, duques de Béjar y señores de la villa de Candelario, campean por el interior del templo.

    En el exterior destaca la fachada, decorada con un rosetón de complicada tracería gótica, situada sobre la puerta del Castañar, que presenta arquivoltas y columnas sogueada, y la puerta del lado Norte, más sencilla que la anterior, con baquetones y hojas góticas bastardas.

Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción
  • Ermita del Santo Cristo del Refugio, también llamada del Humilladero: se encuentra situada en la entrada del pueblo en una gran explanada presidida por la Cruz de término.

    Es un edificio, dotada de un porche en la entrada sostenido por cuatro columnas, de una sola nave rematada en capilla mayor rectangular, obra del siglo XVI de estilo gótico pero de formas sencillas.

    En su interior destaca el retablo, de estilo rococó, que procede del Convento de los Dominicos de Béjar posiblemente de la época de la Desamortización, donde figuran los escudos de la orden, y en hornacinas San Vicente Ferrer y una talla del Cristo del Refugio, del siglo XVI.

Ermita del Santo Cristo del Refugio
  • Ayuntamiento: La Casa Consistorial, que hizo las veces de escuela y cárcel, conserva dos calabozoz, fue construido en 1985. Es éste de tres plantas y destaca su buena presencia gracias a su fachada. En su interior tiene una magnífica escalinata de piedra con muros de mampostería y sillería labrada y un amplio salón de plenos cubierto con grandes pendolones de vigas de castaño. Posee un jardín cerrado por una verja.
  • La casa: La casa típica de Candelario, que aun conserva su estructura original, está construida con anchos muros de piedra de cantería -encalado en blanco en su mayor parte-, forja y madera, en un claro ejemplo de arquitectura popular de los lugares de montaña, pero condicionada por la tradición chacinera del Candelario, sobre todo del siglo XVIII, en la cual se unía la vivienda con la fabricación de embutidos. Cuenta con tres plantas, y su distribución es la siguiente: en el bajo se encuentra el picadero, que era el lugar destinado a la realización de la matanza. La primera planta era la destinada para la vivienda y la segunda planta, el desván, era el lugar destinado para el secado del embutido típico de Candelario y en el que son características las ventanas corredizas, cuya finalidad era la de poder moverlas según soplara la dirección del viento, para que este ayudara a la buena curación del embutido. Las casas carecían de chimeneas para ayudar así a la curación de la suculenta chacina, los sabrosos jamones, los ricos chorizos.

    Los tejados de la casa típica de Candelario terminan en grandes aleros para protegerlas de la nieve y de la lluvia y las que dan al sur, están los llamados «hastiales», que son las fachadas recubiertas de teja para evitar el hostigo de la lluvia.

Casa típica de Cadelario
  • Batipuerta: Puerta situada en la parte exterior del dintel de las puertas de entrada a las casas de Candelario, es un elemento muy característico de la arquitectura del lugar por la forma curva que adopta en uno de los extremos superiores. Su finalidad era que la puerta principal estuviera abierta, dejando entrar la claridad para poder trabajar cómodamente. Así mismo servía para que los animales que estaban en la calle no pudieran entrar en la casa. Las reses se enmaromaban y tras ellos se le daba la puntilla.

Batipuerta
  • Regaderas: Son canales de agua que discurren por diversas calles de la villa y cuya finalidad era mantener limpias las calles del socarrado y la sangre cuando se mataban miles de cerdos en invierno. En verano se utilizaba para regar las huertas y prados de la parte baja del pueblo.

Regaderas
  • Las Fuentes: En los más diversos rincones de la localidad se encuentran sencillas y preciosas fuentes de aguas limpias y transparentes provenientes del corazón de las montañas, otorgando personalidad a esta villa y confiriendo junto al rumor de las regaderas un sonido característico a la localidad.

    Tres de ellas se encuentran en las antiguas entradas de Candelario, el Camino Viejo, los Puentes y por Navacarros y que tienen por nombre la de las Ánimas, la de los Puentes y la de Lapachares. Y dentro de la villa hay otras once, como La Hormiga, la de la Carretera, la del Parque, la del Arrabal, la del Barranco, la de la Ánimas, la de la Corredera.

Regaderas
  • Museo de la Casa Chacinera. Situado en una vivienda que data del año 1773 el Museo Etnográfico muestra al visitante, a través de paneles o módulos expositivos, los secretos de la arquitectura tradicional así como cual era el modo de vida básico en Candelario a finales del siglo XIX y principios del XX gracias a la floreciente industria chacinera de la villa, famosa en toda España por la excelente calidad de su embutido.

    La ambientación de esta casa chacinera se consigue gracias a los de 400 objetos aportados por los vecinos de la localidad, mobiliario y enseres originales, que fueron utilizados en la vida cotidiana de esta villa.

    La visita a la casa será siempre guiada en grupos de máximo 20 personas y esta abierta los Sábados por la tarde y los domingos por la mañana.


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