Para los amantes de la naturaleza el pueblo de Sobradillo permite al visitante realizar varias rutas de senderismo en el cual se puede conocer las especiales características orográficas de unos arribes, los del Águeda, quizás menos conocidos que los del Duero, pero de una belleza igualmente singular.
Caminar por estos parajes brinda al senderista todo el encanto de una naturaleza casi virgen, disfrutar de su flora y fauna, y sobre todo de las impresionantes vistas sobre el río Águeda a su paso por Sobradillo.
El recorrido que se propone hacer es la de la Ruta del Mirador del Molinillo la cual está compuesta por otras dos, la Ruta el Buraco y la Ruta las Arribes. Es un recorrido circular, con forma de quesito, que ha unido las dos rutas antes mencionadas desde sus puntos finales -una curiosa gruta que separa en pocos metros el monte bajo de los olivos y chumberas, en el primer caso, y el Mirador del Molinillo en el segundo caso-, bordeando el río desde la parte alta de las arribes.
El paseo es ideal para realizarse en otoño, primavera y días buenos de invierno, ya que en verano hace mucho calor y el recorrido se realiza a pleno sol. Aunque el terreno no es muy abrupto se aconseja buen calzado, ya que es probable que el camino quede encharcado por las escorrentías y filtraciones de varias fuentes y regatos que se encuentran a lo largo del trayecto de la ruta.
El recorrido que se propone está marcado como ruta local (bandas blancas y amarillas) por lo que podréis seguirle sin grandes dificultades, salvo una zona que está marcada con hitos o montones de piedras.
El punto de partida del paseo propuesto se encuentra en la Ermita del Cristo de la Cuesta, al cual se puede acceder desde la Plaza de la localidad dirigiendose por la calle de baja de un laterar de la iglesia parraquial hasta llegar a un camino que sale pueblo, facílmente identificable por una fuente romana. Aquí hay que tomar una calle a la derecha que nos dirigirá hasta la Ermita del Cristo de la Cuesta. Mirando de frente a la ermita se debe tomar el camino de la derecha, el cual llevará hasta el Convento de Santa Marina la Seca. Una vez pasado el convento avanzamos hasta el Mirador del Molinillo entre almendros, encinas y olivos, en un camino ya señalizado.
Cuando lleguemos a la Malena, lo identificaremos gracias un chozo y a unas chumberas que se encuentra al lado, es el Mirador del Molinillo. Tenemos dos opciones: a) volver por donde hemos venido, b) continuar la ruta, en cual hay que tener cuidado ya que es aquí donde desaparece durante un tramo la señalización de la ruta (bandas blancas y verdes) y nos tenemos que guiar por montoncitos de piedras que va a ser nuestro guía. Estas se encuentran a nuestra derecha desde un mirador que nos permite ver el Río Águeda. Siguiendo las piedras bajamos un tramo hasta cruzar un regato, el Arroyo del Alcornoque, para luego subir y volver a encontrar la señalización de la ruta, lugar en donde volvemos a disfrutar de las vistas que nos ofrece desde arriba el encajonamiento del Río Águeda. Continuamos bordeando el río, mientras disfrutamos de la riqueza de flora y fauna que caracteriza a las Arribes, y llegamos al final de la Ruta el Buraco, la cual utilizamos para volver al pueblo, llegando a la Ermita del Cristo de la Cuesta.
La Ruta del Mirador del Molinillo tiene una dificultad media y se tarda en recorrer unas 4 horas.
Para más información de esta ruta podeis visitar la Casa del Parque Natural de las Arribes del Duero que se encuentra en la Torre del Homenaje.
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