En la provincia de Salamanca podemos encontrar vestigios de nuestra cultura ancestral, la tribu celtibérica de los vetones, en los diferentes castros, recintos fortificados situados generalmente en lugares con una defensa natural ya de por si excelente y hábitat característica de nuestros antecesores antes de que Roma extendiera por estas tierras el concepto de ciudad, que se encuentran en la turística Ruta de los Castros y Verracos que unen Ávila con el norte de Portugal.
Los vetones habitaron las tierras occidentales de la Meseta española, el territorio que en la actualidad forman las provincias de Ávila y Salamanca, así como una parte de las de Zamora, Toledo y Cáceres, durante la II Edad del Hierro, esto es entre los siglos V y I a. C
Los castros salmantinos, que suelen hallarse en parajes de naturaleza sobresalinte, constituyen algunos de los mejores ejemplos de poblados fortificados vinculados a la población vetona, donde aún se pueden admirar magníficas murallas y asombrosos campos de piedras hincadas, levantadas por su pobladores en las zonas más vulnerables, para impedir el avance del enemigo.
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