El Convento de San Esteban, o los Dominicos, como se le conoce en Salamanca, ya que pertenece a esa orden desde que se instalaron en la ciudad, entre 1255 y 1256, pocos años después de su fundación, se levanta sobre el lugar que ocupó otra iglesia de los Dominicos de S. XIII, la cual fue demolida casi en su totalidad a principios del S. XVI para ser sustituido por el actual convento, promovido por el cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo, hijo del II Duque de Alba.
Su construcción actual comenzó en 1524 bajo la dirección del mismo arquitecto que construyó la Catedral de Plasencia, Juan de Álava, al que se debe el diseño general del templo conventual y la ejecución efectiva de la fachada y de los tramos del coro, y se terminó en 1610 cuando Pedro Gutiérrez dio por finalizadas las obras. A lo largo del proceso se sucedieron varios especialistas, pasando por diferentes tendencias arquitectónicas, como Fray Martín de Santiago, quien terminó la nave y dio inicio al alzado de los muros del crucero y la cabacera, Rodrigo Gil de Hontañón, quien remató el crucero y sentó las bases del cimborrio, Rivero de Rada y el mencionado Pedro Gutiérrez.
El Convento de San Esteban contiene así pues varios estilos en su interior, desde la iglesia gótica, pasando por el gótico-renacentista de su claustro, considerado un excelente ejemplo de estilo plateresco, hasta el altar barroco, bien presente en el retablo mayor obra de José de Churriguera, dando lugar a un magnífico conjunto que constituye una de las cumbres del plateresco salmantino.
Por ello el Convento y la Iglesia de San Esteban de Salamanca están catalogados como Monumento, Bien de Interés Cultural, desde 1890.
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Fachada.
El mayor interés artístico del conjunto radica en la fachada, que está compuesta por la portada de la iglesia y el pórtico de acceso al convento que forma ángulo recto con ella.
La fachada de la iglesia, concebida por Juan de Álava como un enorme retablo esculpido en piedra arenisca de Villamayor y considerado como uno de los más notables ejemplos del estilo plateresco, consta de tres cuerpos horizontales principales que se encuentra cobijado por un gran arco de medio punto decorado en su interior. El cuerpo inferior, además de tener la puerta de entrada, contiene relieves de los cuatro santos que pertenecieron a esta Orden de los Dominicos; San Jacinto, Santo Domingo, Santa Catalina de Sena y San Francisco. También contiene diversos medallones en los que aparecen los bustos de Moisés, Adán y Eva y diversos personajes de la historia bíblica, como David o Santiago.
En el cuerpo central encontramos el gran relieve del martirio de San Esteban, obra de Juan Antonio Ceroni en el año 1610. Sobre este relieve también aparecen bustos de Job, Salomón, Abrahám, Isaac y diversos personajes de la historia cristiana los cuales completan su programa decorativo. Obra realmente perfecta en su realización y belleza.
En el centro del tercer cuerpo, el superior, se encuentra un Calvario, siendo el autor el mismo del relieve alusivo al promártir titular del convento, y medallones de San Pedro, San Pablo, San Gregorio y San León.
La exuberante riqueza de la fachada, una auténtica obra de arte, se encuentra remata por una gran espadaña que da aún mayor grandeza a una fachada que alcanza su máximo esplendor al atardecer gracias a sus piedras doradas de Villamayor.

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Iglesia.
La iglesia del convento destaca por su gran tamaño y por su estudiada luminosidad. De planta latina y una sola nave de crucería estrellada y cimborrio sobre el crucero, alberga partes renacentistas y otras del gótico tardío. Cuenta con capillas laterales, un coro alto y una profunda capilla mayor que protege un altar elevado para facilitar la visión de todos.
De su interior destaca el retablo mayor, obra de José Benito de Churriguera, que cubre la cabecera de la iglesia en una auténtica obra maestra del arte barroco. La parte inferior del retablo se encuentra organizado a partir de seis columnas salomónicas recubiertas de pámpanos y racimos, y otras decoraciones, en cuyo centro se haya el tabernáculo central concebido como un templete, flanqueado por un par de columnas a cada lado; entre éstas y la dos de los extremos se encuentran las figuras de Santo Domingo de Guzmán y San Franciscos de Asís en forma de escultura. En la parte superior puede verse un lienzo de Claudio Coello (1692) con la representación El martirio de San Esteban.

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Sacristía
Es una obra de Alonso de Sardiña y Juan Moreno, y se empezó a construir en 1627. Es considerado uno de los mejores ejemplos del estilo protobarroco salmantino, con inspiración italiana. Se puede ver representado al fundador de la sacristía, Pedro de Herrera, obispo de Tuy, mediante una estatua situada en su sepulcro.
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Claustros
El Claustro de los Reyes, también denominado «de procesiones», está edificado en el mismo espacio que ocupó el antiguo claustro de los siglos XIII y XIV, y fue diseñado por fray Martín de Santiago. Consta de dos plantas en las que predomina el estilo renacentista, aunque todavía son perceptibles ciertos rasgos propios del gótico final como puede comprobarse en los 20 grandes arcos de medio punto de la planta baja , renacentistas, aunque tratados al estilo gótico. Las escenas escultóricas de los 4 ángulos del claustro, que reproducen la Anunciación, el Nacimiento de Cristo, la Adoración de los Reyes y la Presentación de Jesús en el Templo, son dignas de contemplar pausadamente. La planta alta tiene cuarenta arcos de medio punto, que descansan sobre pilastras cuyos capiteles están decorados con grutescos y otros motivos. En el centro del Claustro, en el jardín, se levanta un templete.
El Claustro de Colón, de uso privado, data de finales del Siglo XV es de trazado sencillo, con arcos de medio punto que descansan en capiteles robustos y simples. Cuenta con un ventanal barroco en el fondo. En este claustro se atribuyen las reuniones Cristóbal Colón con Domingo de Soto y Diego de Deza, claves para que los Reyes Católicos aceptaran su proyecto. No obstante hay que recordar que el convento que conoció Colón fue el antiguo, no el actual.
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Escalera de Soto
Denominada así por haber sido costeada por fray Domingo de Soto, catedrático de la Universidad y padre eclesiástico del emperador Carlos V, en su época de prior del convento es obra de Rodrigo Gil de Hontañón, 1553. De enormes dimensiones está diseñado de tal manera que no se apoya en ningún tipo soporte, ascendiendo adosada a los muros, creando un espacio bastante diáfano que parece sostenerse milagrosamente. La escalera, formada por cuatro tramos abovedados está bien decorada con casetones y relieves de la época, policromados por canteros, y permite pasar de la parte baja del claustro de los reyes a la parte alta por la que se accede al piso o fase superior
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El coro
Desde el claustro alto una puerta con alfiz plateresco y el escudo del cardenal fray Juan Álvarez de Toledo da acceso al coro, 1651-1655, el cual está asentado sobre bóveda estrellada de la iglesia, casi plana, mantenida por nervios muy robustos. La sillería, hecha de nobal, esta compuesta por 118 sitiales, 65 en la parte alta y 53 en la baja, y es obra de Alfonso Balbás, de inspiración clasicista y rematado por una crestería. También destaca en el coro una imagen de Santo Domingo y varias pinturas como la de la Virgen del Niño de Rubens y un mural, que evoca el triunfo de la Iglesia a través de la orden dominica.
El Convento de San Esteban cuenta además con un museo en cual se exhiben cerca de un centenar de piezas religiosas. Si quieres conocer más del Museo del Convento de San Esteban pincha aquí.
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