La Catedral de Santa María de Ciudad Rodrigo, comenzada a construir a finales del siglo XII, es un ejemplo de transición del románico tardío al gótico castellano-leonés, con gotas de arte bizantino principalmente en sus fachadas, ya que las obras duraron hasta el siglo XIV, aunque presente elementos de siglos posteriores como la actual Torre de las Campanas, el claustro, la Capilla del Pilar o el Coro catedralicio. El rey Fernando II de León fue quien promovió la construcción de la catedral con motivo de la fundación de la diócesis (1.161-1.175).

La planta de la catedral, de estilo románico, dibuja cruz latina con cabecera triabsidal cubierta con bóvedas de cañón apuntado y tres naves estructuradas en cuatro tramos con bóveda de ojivas, relacionándose con la Catedral Vieja de Salamanca, la Catedral de Zamora y la Colegiata de Toro (Zamora) y conocido por ello como «grupo de salamanca», aunque la catedral de Ciudad Rodrigo el crucero está más dimensionado y carece de cimborrio.
Tres portadas, una a occidente (el Pórtico del Perdón) y dos en los hastiales del crucero (la de Las Cadenas y del Enlosado o Amayuelas), dan acceso al interior del templo, que se completa al norte con el claustro, al cual se accede a través de una sencilla puerta, abierta en la primera fase constructiva del templo, y que ocupa los cuatro tramos correspondientes a la nave lateral, la nave el Evangelio, y cuyo ángulo noroeste quedó soterrado en la muralla. El claustro presenta una planta cuadrada casi perfecto, dividiéndose cada lado en cinco tramos rectangulares, cuyos arcos perpiaños son contrarrestados en el patio por contrafuertes, más los angulares, en este caso cuadrangulares. Las alas Oeste y Sur, datan del s.XII y son obra de Benito Sánchez. Las galerías Norte y Este corresponden, en cambio, ya a un gótico tardío y se construyeron bajo la dirección del cantero Pedro de Güemes,
El claustro posee además otros elementos decorativos interesantes como ventanales románicos de transición, ventanales plenamente góticos, capiteles con todo tipo de representaciones (simbología e iconografía propias de la época y cuyo tema principal es la lucha del bien contra el mal) o el sepulcro del arquitecto Benito Sánchez.

La portada de las Cadenas, que debe su nombre a las antiguas cadenas que la protegían, presenta arquivoltas de medio punto y columnas con interesantes capiteles labrados. Sobre ella, y bajo el arco escarzano que cobija la entrada, se disponen cinco grandes tallas humanas, representando a Cristo mostrando sus manos con cuatro apóstoles, y sobre el arco un friso gótico en el que están esculpidos doce personajes relativos al Antiguo Testamento, al rey Alfonso IX de León y su esposa Teresa de Portugal, canonizadaza en el siglo XVII.
La portada de Amayuelas, que toma el nombre del antiguo palacio que se erguía junto a ella, hoy desaparecido, es llamada también del Enlosado por las losas que aun se conservan. Claramente románica se abre en el brazo norte del crucero con interesante arco polilobulado que recuerda a la de la fábrica parroquial de La Magdalena en Zamora, y junto a ella se encuentra un portillo de carácter defensivo con un curioso arco en esviaje.
El Pórtico del Perdón o de la Gloria, del siglo XIII, es sin duda alguna, uno de los grandes atractivos de esta catedral ya que esta portada, de estilo gótico, es una de las más bellas de la Península, comparable con el que hay en la Catedral de Santiago de Compostela. Actualmente se encuentra protegida en el interior de la catedral por la torre-pórtico de las campanas. Se organiza a partir de un doble acceso que, dividido por una esbelta columna rematada en una pétrea Virgen con el Niño, queda flanqueado a cada lado por seis columnas, unas con capiteles vegetales y otros historiados, relieves de la infancia de Cristo y de la vida de San Francisco, coronadas por doseletes. Encima de ellos se encuentran unas grandes esculturas de los apóstoles. A partir de ahí se encuentgra un repertorio escultórico de la mejor factura cercano a cuatrocientas esculturas románicas y góticas que representan a la Coronación de la Virgen, a los Apóstoles, la Última Cena, la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén, Jesús curando a un ciego, la Crucifixión y la Asunción de la Virgen en el tímpano.

Otro importante elemento del edificio es la Capilla del Pilar, adosada a la izquierda de la Puerta de las Cadenas, levantada entre 1748 y 1753 por mandato del obispo don Clemente Comenge, siguiendo un proyecto de fray Antonio de San José Pontones. Presenta elementos decorativos y arquitectónicos barrocos.
La Torre fue un elemento añadido en el siglo XVIII, construida por Sagarvinaga, tras el derrumbe de la segunda torre durante el terremoto de Lisboa, la primera fue desmochada tras la guerra de las comunidades. Se trata de una torre maciza, de planta cuadrada, y de dos vanos por lado y cubierta por una cúpula que a su vez está rematada por una linterna donde se ubican las campanas del reloj. Fue cruelmente maltratada durante la Guerra de la Independencia, como muy bien dejan patente las huellas de cañonazos en esta fachada.
El interior del templo consta tres naves, diferenciadas por pilares con semicolumnas en los frentes y pequeñas columnas en los codillos con capiteles historiados y vegetales, que culminan en sendos ábsides. El central o capilla mayor sufrió modificaciones que elevaron su altura, construyéndose una bóveda de estilo gótico por Gil de Hontañón. Albergó un buen retablo flamenco, obra de Fernando Gallego, hoy en la Universidad de Tucson, en Arizona. Actualmente la capilla está ornamentada por sendos cuadros barrocos de San Sebastián y San Jerónimo Penitente, una Asunción de Juan Pascual de Mena, San Pedro y San Pablo, probablemente también de Mena y que presidían la entrada al coro catedralicio y la cátedra del obispo, amen de otros cuadros de menor interés. Las naves laterales, de estilo románico, se abren hacia el exterior con tres ventanas en cada tramo. Las bóvedas de dichas naves son de crucería de estilo gótico.
En los extremos inferiores se sitúan las capillas del Sagrario y de la Soledad, ambas con retablos barrocos. En la nave del Evangelio se encuentra un altar de alabastro de Lucas Mitata, que representa el Descendimiento de Cristo de la Cruz. La nave central consta de cinco tramos, el primero corresponde al crucero y el tercero al coro y sus ventanas son de estilo gótico.
En la bóveda que precede al Coro destaca el grupo escultórico situado en el arranque de los nervios y formado por cuatro esculturas, Fernando II de León, su esposa doña Urraca, el primer obispo de Ciudad Rodrigo y San Francisco de Asís.
El Coro de estilo gótico-plateresco fue realizado por Rodrigo Alemán y consta de 72 sillas de madera de nogal distribuidas en dos filas. Cabe resaltar que en él no se aprecian casi ninguna representación religiosa, sino representaciones con motivos vegetales, s humanas y animales, a excepción de la silla central, con un hermoso relieve de San Pedro. Los brazos de las sillas o «paciencias» están ornamentados con figuras encorvadas de animales y personas. Hay que destacar, además, la artística crestería que circunda todo el perímetro del coro, y sobre la cual, en dos de sus lados, se sitúan sendos órganos.
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